Irene Aldana: la mexicana que pelea en la UFC y duerme en un Luuna

Irene Aldana no soñaba con ser luchadora profesional desde que era una niña. De hecho quería ser diseñadora, pero encontró su vocación por casualidad o por obra del destino.

Originaria de Sinaloa, con 22 años, y a punto de terminar la carrera de Diseño gráfico, se mudó a Guadalajara.

No le costó trabajo adaptarse a su nueva cotidianidad. Sin embargo, le faltaba el deporte, algo que practicó desde pequeña.

Unos amigos le recomendaron tomar clases de artes marciales mixtas (MMA). “Fui a mi clase de prueba y dije: ‘Esto es lo mío’. Decidí quedarme y de no tener absolutamente ningún background en deporte de contacto, a los dos años, en octubre de 2012, ya estaba debutando de manera profesional”.

Tras cinco años de carrera profesional en las artes marciales, luchando en la categoría peso gallo, Aldana ha ganado siete peleas y ha perdido cuatro. Esas derrotas, más allá de los éxitos, es lo que la ha hecho crecer. Hoy, es una de las pocas mexicanas que practican esta disciplina en las ligas mayores: la UFC.

Para mantener su condición y mejorar su técnica, Irene entrena entre 8 y 10 horas diarias. Cualquiera termina exhausto después de una jornada tan dura. Por eso, Irene decidió probar con Luuna y compartirnos su experiencia.

¿Cómo fue entrar a un mundo en el que no se suele ver a muchas mujeres?

Yo empecé a practicar MMA mientras estudiaba Diseño Gráfico, en la UVM. Iba con mi ropa de entrenar, con moretones o la oreja inflamada. Mucha gente preguntaba: “¿Por qué te gusta que te peguen?”, “¿por qué te gusta eso?”. A lo que yo contestaba: “No es que me guste”.

Yo tenía que explicarles sobre toda la disciplina y valores que hay detrás.

Con mis padres también fue difícil. Me decían: “No te metas a eso. Por favor. Está muy feo”.

Cuando empecé, las artes marciales mixtas no eran tan populares. Ahorita ya está más asimilado, la gente ve a más mujeres. En ese entonces había muy poca competencia. Era la primera vez que se veía mujeres peleando.

Con el tiempo la gente fue entendiendo y empezó a admirar lo que hacía y a hacerse fans del deporte. Mis amigas empezaron a ver mis peleas. Mis papás hoy son mis fans número uno.

¿Cómo fue tu primera pelea como profesional?

Fue en Guadalajara, con una luchadora local. La pelea duró sólo 15 segundos. Todo fue súper rápido. La experiencia fue padrísima. Me sentí súper cómoda, muy emocionada y decidí dedicarme a esto.

De ahí en adelante todo fluyó. Peleé con otras dos chavas más en México, por un cinturón nacional: lo gané. Fui a pelear a Brasil por un cinturón, pero lo perdí. De ahí me contrataron en Invicta, que es la liga más importante de mujeres. Peleé como unas cuatro veces y de ahí me contrataron en UFC.

¿Qué sentiste cuando te contrataron en la UFC?

Mucha emoción, mucha adrenalina, el poder probar hasta dónde puede llegar tu cuerpo. El saber que todo el trabajo duro en el gimnasio dio frutos y resultados en la competencia.

Quise volver a vivir esa adrenalina muchas veces más, una y otra vez, puede que sufras mucho entrenando y que sientas nervios. Nada se compara a la sensación cuando ganas y cuando cierras el capítulo y sabes que lograste algo más.

¿Qué tan difícil es entrar a UFC?

Lo complicado es la competencia. Vas contra las mejores del mundo. Hay chavas con un nivel técnico increíble. Todas tienen hambre de ir por el cinturón: son más competitivas. En Invicta hay buen nivel, pero en UFC estamos hablando del top. No es tan difícil llegar; puedes hacerlo si has hecho un buen papel para que se abra esa puerta, pero lo difícil es mantenerlo.

Es tiempo completo. Es mi único trabajo.

Diario peleas con tu cabeza, con tu cuerpo, pero lo haces de la mejor manera y lo disfrutas. Yo entré a esto porque era súper padre y divertido. Era el espacio en el que me sentía contenta. Mientras lo disfrutes y entregues todo no tienes por qué cuestionarte

¿Cómo le haces para lidiar con el fracaso?

Es un poco duro al principio. Me ha tocado perder peleas muy importantes. Dos de ellas fueron títulos y mi debut en la UFC. Esa fue la pelea de la noche, en Brasil, una pelea nominada como la pelea del año. También en Invicta fue una pelea muy buena. Todas han estado buenas y muy cerradas, pero me tocó perderlas. Aunque fíjate que eso me hizo crecer más como atleta. Al principio sí me puse triste, me cuestioné muchas cosas: qué hice mal, que no hice lo suficiente... Pero ya que empiezas a analizar y cuando veo hasta dónde he podido llegar, creo que he hecho algo muy bueno. Eso se convierte en mi aprendizaje, mi motivación.

Analizo qué hice mal, veo mis peleas, cada una de ellas, y creo eso me acerca a lo que quiero lograr. Tienes que perder para salir adelante. Lo veo como un paso atrás que me permitirá dar cuatro pasos para adelante en el futuro.

¿Cuáles han sido tus principales retos?

Las veces que perdí, el aprender a asimilar la derrota, el mantener mi cabeza enfocada, lidiar con el estrés, el dolor y no dejar que eso me desmotive.

También lidiar con la presión cuando el entrenamiento es más pesado, o cuando ya está el compromiso de una pelea y sientes que ya no puedes más. Eso es lo más difícil, pero también es una de las cosas más padres que he aprendido.

Eso no me ha servido sólo para el deporte, sino para la vida.

¿Cuál es tu ritual para superar los errores?

Al principio me ponía triste. Llegué a llorar y cuestionarme, juzgaba mucho qué había hecho mal, sobre todo en las dos peleas que perdí. La penúltima vez que perdí estaba en las Vegas. Me tomé un ratito de duelo. Decidí divertirme un rato. Después analicé la pelea y volví al gimnasio.

¿Cuál ha sido tu mejor pelea?

La pelea en la que me vi más técnica, fue mi pelea pasada en abril, me tocó perderla por decisión dividida. Hubo mucha polémica. Mucha gente dice que gané, otra que perdí. Estuvo muy cerrado, pero en técnica quedé muy orgullosa y en Invicta también tuve una pelea que gané por gancho al hígado, de la que también estoy muy orgullosa. En esa pelea pude sacar la técnica como quise.

¿Crees que es más importante la técnica que la fuerza?

Van de la mano. La técnica es importante, así como la fuerza, pero si sabes dónde pegar y cómo pegar, vas a ganar. La técnica está en primer lugar y después condición y fuerza. De hecho, cuando iba empezando y practicaba jiu jitsu, me tocaba ver que ponían luchadores o fisicoculturistas a pelear con personas más delgadas.

El jiu jitsu se hizo para poder mostrar que las personas de menos pesos, más delgadas, le pueden ganar a personas más pesadas y con masa muscular.

¿Qué rol juega el descanso con rutinas tan fuertes como las tuta?

Tengo de tres a cuatro entrenamientos por día. Hago como una hora de acondicionamiento físico. Hago crossfit en la mañana, después hago entre dos y tres horas de jiu-jitsu como a las 12 del día. Después descanso un poco. Más tarde hago una hora y media o dos de pesas. Y, en la noche, las 8:00 voy a entrenar box o muay thaii. Termino como a las 10:00 ó 10:30.

Termino agotada. Por eso es tan importante tener un buen descanso, porque sí están muy pesados mis entrenamientos.

La verdad es que el colchón Luuna sí lo he sentido muy diferente. Yo despertaba con dolor de espalda, con dolor de hombros. Con el otro colchón solía iniciar el entrenamiento adolorida.

Me ha servido mucho. Desde que lo probé no he tenido dolor de espalda. Despierto más descansada, tengo suficiente espacio para poder descansar.

Hacer lo que yo hago implica llevar tu cuerpo al límite, tienes que dar el 110% en los entrenamientos. Es desgaste físico, mental. Te estresas, hay presión.

Al llegar a casa después de todos mis entrenamientos, lo que más quiero es tirarme en mi colchón y ver la tele un ratito, no sabes qué rico.

Vimos que también Taurina, tu perrita, lo está disfrutando...

¡Es en serio, la bajo y me llora! Está delicioso el colchón. No se siente caliente. Se amolda perfecto al cuerpo. Todo muy padre, la verdad.

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La altura, todas las características me satisfacen. Estoy muy contenta con el colchón.

¿Tenías la duda de que fuera muy delgado?

Sí, saca de onda que venga en una caja enrollado, pero sí está súper bien. No es demasiado delgado. No es aguado ni es duro. Está en la medida indicada para mi gusto. Además, yo tenía problemas de lumbalgia y sí me ayudó mucho.

Wow, ¿también para eso te sirvió?

Sí, seguramente no es el enfoque principal del colchón, pero sí me ha ayudado mucho a eso.

¿Qué vas a hacer los próximos meses?

Seguiré entrenando para mejorar y aumentar mi acondicionamiento físico y mi técnica. Sé que viene UFC en agosto. Aún no me confirman si voy a participar, pero les voy a contar para que sean los primeros en saber.

¿Cuál es tu rutina previa al dormir?

Llego, me relajo, me baño, ceno. Trato de que mi cuarto tenga una luz tenue y cálida. Me gusta mucho la serie de Homeland. También me pongo a analizar peleas. Me gusta ver mucho box, muay thaii. Aprendo un poco antes de dormir. Leí hace poco el libro de La diosa de cada mujer. Me gusta variarle, no suelo tener una rutina tan en regla.

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