¿Qué significan nuestros sueños?

¿Cuántas veces has despertado agitado después de una pesadilla aliviado porque era solo un sueño; o al revés, desilusionado de que no era real? Probablemente muy seguido.

Tras despertar, te sientes aliviado al saber que nada era real, pero te da muchísima curiosidad saber qué estaba pasando en tu cabeza o qué es lo que trata de decirte tu mente o el futuro.

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Si has soñado que se te caen los dientes, seguro te han dicho que te vas a morir o que alguien que quieres lo hará. No te angusties, en realidad es tu mente tratando de digerir lo que te ha ocurrido en los días previos y diciéndote que le bajes dos rayitas al estrés que te cargas.

Para aclarar dudas más a fondo, entrevistamos a Israel Nettel, especialista en psicoterapia psicoanalítica, quien nos explicó con más detalle qué "significan" nuestros sueños y qué pasa en nuestra mente cuando estamos dormidos.

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¿Es posible conocer el significado de los sueños?

En psicoanálisis hablamos de interpretación de sueños, pero hemos hecho poco énfasis en aclarar que es interpretación y no traducción.

Hay una diferencia fundamental: el traductor traduce literalmente. El intérprete le da un sentido –con lo que se está diciendo, lo que está pasando, el momento, quién lo está diciendo–, y lo modifica.

La interpretación no es literal, se le atribuyen significantes y representaciones contextuales que son siempre distintas.

Los pacientes llegan con sueños reiterativos, pero cada vez que analizas ese sueño, aunque puede haber un elemento común, cada vez que se sueña es por una motivación distinta.

¿Por qué es común que diferentes personas soñemos las mismas cosas? Por ejemplo volar o que se nos caen los dientes...

Aunque sí hay representaciones culturales que compartimos, cada quien las ha vivido de manera distinta. Por ejemplo, el sueño de que se te caen los dientes. A todos nos ha pasado, pero lo que tú sueñas de tus dientes tiene que ver con tu propia experiencia alrededor de ellos. Es tu interpretación del miedo, el deseo o la agresión.

El mundo onírico es atemporal, intangible, amoral e inmaterial. Tienes todas las edades, todos los tiempos, eres omnipotente. Todo lo que ocurre en el sueño es una representación tuya, es una proyección de una parte de ti.

El sueño es una solución alucinatoria de deseo. Eso significa que mientras dormimos podemos hacer todo lo que en la vida diurna no nos atreveríamos ni siquiera a pensar. En el sueño suceden cosas sin ninguna regla del mundo real. Por eso, cuando despertamos no podríamos decir exactamente qué soñamos, porque tendríamos que estar en una dimensión distinta.

¿Por qué a veces no recordamos nuestros sueños y otras veces son tan vívidos?

Hay que tener en cuenta algo: una cosa es lo que soñamos y la otra lo que recordamos que soñamos. Se le atribuye veracidad al recuerdo, a la reconstrucción del sueño, pero esto solo es el resultado de una especie de proceso de digestión mental.

Aristóteles decía que el sueño es trabajo que el alma hace mientras estamos dormidos. Es un proceso de digestión emocional y psíquica que hace alguien cuando puede retirarse hacia sí mismo y bloquear el mundo exterior.

Al despertar, el cerebro realiza un segundo proceso, que se llama "trabajo del sueño", en el que la mente interpreta lo que soñó y lo expresa en representaciones comunicables para ti mismo y para los demás. Soñar un perrito morado que vuela puede sonar a una historia disparatada, pero es comunicable.

Así como hay sueños de los que te acuerdas, hay digestiones de las que te acuerdas también.

¿Por qué los sueños son tan disparatados y no se parecen a la vida real?

Soñamos las cosas que deseamos, pero no podemos materializar en la vida real. El sueño es una combinación de deseos no resueltos, experiencias emocionalmente intensas y vivencias pasadas, matizado por un proceso de censura y decorado con restos diurnos.

Cuando contamos los sueños desplazamos lo que es rechazable para la moral consciente. Nos acordamos de la versión light de lo que soñamos y lo censuramos aún más cuando lo compartimos con alguien más.

¿Qué dicen los sueños sobre nuestros deseos ocultos o nuestros miedos?

Un sueño muy común es que se te caigan los dientes. El cerebro expresa la pérdida de algo, que puede ser desde una pérdida material o emocional, cambiar de vida. ¿Viste? No tiene nada que ver con la muerte de nadie.

Además de la pérdida, suele expresar agresión, obvio, pero las probabilidades son infinitas. Tendría que tratarse de manera individual con cada paciente.

En los niños es muy claro. Al analizar los sueños de sus hijos, Freud sospechó que los sueños de los niños resuelven deseos automáticos.

Hay una anécdota muy famosa, en la que cuentan que Freud estaba de picnic con su familia y llevaban una canasta de frutas. Una de sus hijas quería comerse todas las frutas, pero no la dejaban. Total, se aventó tal berrinche que se quedó dormida. Eventualmente la niña despertó y les contó que en su sueño sí se había podido comer todas las frutas.

Los niños no tienen represión social. Sueñan lo que desean y satisfacen sus deseos inconscientes. Los adultos acumulamos una serie de represiones que nos hacen cuestionarnos lo que deseamos. Entonces, al despertar, sofocamos nuestros deseos y los transformamos para poder recordarlos de manera accesible a nuestra moral particular.

No sueñas que te comes todos los pasteles, pero sí que eres un reconocido pastelero y que decenas de personas se forman para ir a comprar tus creaciones. Quizá no eres pastelero, pero en tu sueño es una forma en la que es moralmente aceptable de llevar tu deseo de azúcar a otro plano.

La motivación del sueño es la satisfacción de deseos y la omnipotencia es su virtud. Por eso en tus sueños puedes volar, estar desnudo o ser el pastelero más famoso, aunque en realidad solo estés acostado en tu cama y tengas diabetes.

Sin embargo, en tu sueño resolviste tu conflicto con el azúcar.

¿Cómo funciona nuestro cuerpo cuando soñamos?

Compartimos con otros mamíferos la supresión del movimiento con ayuda de neurotransmisores: estamos sedados. Cuando empezamos a movernos, el mismo sueño nos despierta, pero se trata del mismo proceso de “digestión” funcionando y evitando que nos matemos dormidos.

Un ejemplo son las pesadillas o los sueños que nos generan ansiedad, el sensor interno manda una señal de que ya no puedes tolerar lo que estás soñando y decide despertarte para detenerlo.

Por eso despertamos aliviados al ver que solo fue un sueño.

¿Por qué lo que soñamos pocas veces tiene que ver con lo que realmente haríamos?

Al despertar recordamos las cosas como una caricatura y pensamos que jamás haríamos eso.

Hay un proceso autodigestivo. Más que lo que deseas, se trata de lo que eres o de lo que piensas que eres, sientes que eres, fuiste y te gustaría ser.

Al psicoanálisis se le ha tildado erróneamente de darle a los sueños una interpretación sexual, en sentido genital. La mayoría de las veces hay una relación, pero no siempre.

También están los sueños violentos, que representan la experiencia inconsciente de tu propia violencia, pero no hacia los demás, sino contigo mismo. A la hora de contarnos el cuento, agredimos a otro o somos agredidos por otros, pero en realidad es una forma de procesar nuestra propia agresión.

Lo cierto es que contamos lo que queremos entender; lo demás se queda oculto en el misterio de la interpretación. En una conferencia, muchos años después de que Freud presentara sus primeros estudios sobre el sueño, mencionó que son las asociaciones posteriores las que les dan un sentido útil a los sueños.

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Si deseas contactar a Israel Nettel, puedes escribirle a nettelbarrera@gmail.com

También pueden encontrar su perfil en Doctoralia.

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Ahora cuéntanos, ¿qué soñaste anoche? Escríbenos en los comentarios :)

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